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Reseña de Europa, el somni i la realitat, de Josep María Jordán, realizada por Joan J. Adrià i Montolio para la Revista de Libros de la Torre del Virrey #1, 9 de mayo de 2013.

Está claro que el blog no ha acabado con su ancestro el dietario. He estado a punto de añadir “todavía”, pero lo he pensado mejor: al igual que la imprenta no acabó con los manuscritos, ni la mecanografía con la caligrafía, ni parece siquiera que el ebook haya de desplazar, al menos en un futuro próximo y por completo, al venerable libro de papel, tampoco se atisba a corto plazo un mañana de dietaristas cautivos y desarmados por el ejército blogger. Es fácil confundir dietario y diario, y establecer los límites entre uno y otro se antoja asunto peliagudo. Ambas palabras remiten a un tipo de escrito autobiográfico conformado por apuntes fechados sucesivos, diversos y por lo general fragmentarios. Usarlas de manera indistinta suele ser habitual incluso en las plumas más doctas, y no seré yo quien censure tal práctica. Sin embargo, y a mi modo de ver, una elemental prudencia terminológica, que también debería imperar en este campo, aconseja reservar “dietario” para los productos en que el autor prefiere registrar sobre todo hechos y sucesos externos a sí mismo, reflexione sobre ellos o no, y “diario” para aquellos en que predomina lo privado, la introspección, la vida íntima del sujeto que escribe. En todo caso no cabe ver aquí etiquetas excluyentes, sino dos polos de un mismo género de escritura testimonial entre los cuales se puede encontrar un amplio abanico de posiciones intermedias: hay “dietarios” con más o menos elementos de “diario” y viceversa. Por decirlo con un lenguaje que ya no está de moda, en el diario predomina la voz interior del “yo” y en el dietario el estrépito de la “circunstancia” externa, pero es tan difícil escuchar un yo que habla sin percibir el runrún del ruido de fondo como asistir a un concierto sin toser en algún momento. 


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