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Anales del Instituto General y Técnico de Valencia. Números I al XVI. Valencia, 1916-1928.

Anales del Instituto General y Técnico de Valencia (desde 1924, Anales del Instituto Nacional de 2.ª Enseñanza de Valencia) fue una revista fundada en 1916, a iniciativa de diversos profesores de la institución docente que le daba nombre y, singularmente, del catedrático de historia natural Celso Arévalo (1885-1944). Arévalo, que impulsó en el propio Instituto el que fue, bajo el nombre de Laboratorio de Hidrobiología Española, el primer centro de investigación dedicado expresamente a la ecología de las aguas continentales que hubo en España, estaba interesado en promover un órgano propio de expresión escrita para las investigaciones científicas que se desarrollaban en el laboratorio mencionado. No obstante, la revista nació con una orientación más amplia; de acuerdo con la introducción programática que aparece en el primer volumen, la revista fue creada para recoger la labor científica de los profesores del Instituto, con total libertad de temas. La revisión, selección y distribución de los trabajos filosóficos, literarios e históricos fue responsabilidad del catedrático de latín, Ambrosio Huici (1880-1973), destacado arabista, mientras que Arévalo tendría que hacer lo propio con los de matemáticas, física, química e historia natural.

Se publicaron en total dieciséis volúmenes, con gran alarde tipográfico e iconográfico, entre 1916 y 1928, lo cual muestra que, a pesar del nombre, la revista no tenía una periodicidad estrictamente anual. El grosor de los volúmenes era muy irregular, como también el número de trabajos incluidos. De hecho, hay algunos volúmenes que sólo incluyen un trabajo. No hay que perder de vista que cada trabajo llevaba su propia paginación, numeración y portadillas, por lo que, en realidad, se trataba de una revista cuyos volúmenes eran el producto de la agregación de trabajos; incluso, en algún caso, trabajos incluidos en un mismo volumen llevaban años diferentes. Sólo los nueve primeros volúmenes incluyeron contribuciones de contenido no naturalista. El resto son ya de contenido exclusivamente naturalista. En total, se llegaron a publicar cerca de setenta trabajos originales. Hay que referir, además, que dentro de la revista se establecieron dos series; una se denominaba Trabajos del Laboratorio de Historia Natural, y admitía colaboraciones de contenido naturalista general; la otra recibió el nombre de Trabajos del Laboratorio de Hidrobiología Española, y su contenido, lógicamente, quedaba específicamente restringido a la especialidad científica de Arévalo. Sin quedar compilados en ningún volumen, todavía aparecieron en 1931 dos artículos asignados a los Trabajos del Laboratorio de Historia Natural.

A pesar de su propósito inicial, los Anales acogieron numerosas contribuciones de especialistas que no eran profesores del Instituto. Varios eran extranjeros, como el ictiólogo suizo Alfonso Gandolfi-Hornyold (1879-1937), autoridad mundial en la biología de las anguilas, o el malacólogo alemán Fritz Haas (1886-1969), reconocido estudioso de los moluscos dulceacuícolas. Este hecho propició que la revista alcanzara proyección internacional; de hecho, el Instituto pudo acrecentar enormemente su fondo hemerográfico científico gracias a los intercambios establecidos con instituciones científicas de todo el mundo. Recíprocamente, los Anales pasaron a figurar entre los fondos de algunas prestigiosas bibliotecas generales y científicas de diversos países.

La calidad de las ilustraciones también es notable. Además de hitos científicos, como la publicación de las que, posiblemente, son las primeras radiografías de peces realizadas en Valencia, las fotografías, sobre todo aquellas relativas a las investigaciones en la Albufera y otras zonas húmedas, adquieren un valor documental enorme por la época de que datan y los asuntos tratados. En cuanto a los dibujos, muchos de ellos salidos de las manos de los valencianos Santiago y Carmen Simón, se encuentran entre las mejores producciones de la ilustración naturalista de la época en España. En algunos casos, unen a su belleza y calidad el hecho de estar asociados a las primeras descripciones de especies biológicas hasta entonces desconocidas (y, en algunos casos, extinguidas hoy en día en las localidades de referencia).

Los Anales constituyen una fuente de primer orden para el estudio de la ciencia española durante el final de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera. Son, por otro lado, de referencia ineludible para la historia de la enseñanza secundaria en ese mismo contexto. Además, muchos de sus trabajos son los puntos de arranque de las investigaciones contemporáneas en diversas áreas de estudio, y todavía son frecuentemente citados casi un siglo después de su publicación. Todo ello, junto a la calidad intrínseca de sus contenidos, tanto escritos como gráficos, nos lleva a plantear el interés de acometer su digitalización completa, lo que la hará fácilmente accesible tanto a los especialistas como al público en general. pdf

Jesús Ignasi Català Gorgues


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