Sobre las revistas y sus lectores

Acabo el año con la carta en la que se nos anuncia, a todos los suscriptores, el cierre de la Revista de Libros. En ella se cita la cancelación del soporte económico a la misma por parte de la Fundación Caja Madrid. Se trata pues de otra víctima de la coyuntura económica actual que ha finiquitado las cajas de ahorros tal y como las habíamos conocido desde su fundación. Se trata de una pérdida notable en el menguante panorama editorial nacional. Durante quince años y 180 números publicados, Revista de Libros era un claro signo de normalización cultural, una versión castiza de la London Review of Books o de la New York Review of Books. Un lugar de residencia para la crítica independiente y un punto de encuentro para los lectores no especializados, aquellos a los que nos agrada leer sobre libros de ópera, poesía, Internet o teología en las sucesivas páginas de una misma publicación. En un momento en el que la división departamental de las universidades está alcanzando a la sociedad en su conjunto tenía no poco mérito este planteamiento.

Revista de Libros

Portada del último número de Revista de Libros

Contaba además la Revista de Libros, crítica cultural a través del libro con una excelente página web. En ella los suscriptores accedíamos, todavía lo hacemos y que dure, a las versiones electrónicas de los números anteriores y existía la posibilidad de acceder a los contenidos de manera puntual (un artículo, un euro). Desde este cementerio de revistas en el que se está convirtiendo Números Sueltos enviamos nuestro más sentido pésame a los responsables de la publicación. Somos conscientes del esfuerzo que supone la puesta en marcha y consolidación de una cabecera y de lo poco que se necesita para que caiga en el olvido. Al mismo tiempo queremos llamar la atención de la importancia de los lectores y suscritores para este tipo de publicaciones. soportes fieles en momentos en los que los canales alternativos de financiación no resultan tan fiables.

Coincide la noticia sobre la Revista de Libros con la lectura del Estudio sobre revistas culturales, realidad y perspectivas 2010. Editado por ARCE, la Asociación de las Revistas Culturales de España nos ofrece algunas pistas sobre la decadencia actual del formato de revista periódica. Mientras desde múltiples perspectivas hacemos hincapié en el divorcio con los lectores como factor clave de la progresiva desaparición de las cabeceras, las preocupaciones de sus responsables en la encuesta adjunta al estudio son, por este orden, los problemas de distribución, la escasez de publicidad y el encarecimiento de los  gastos de envío. Cuesta ser optimista con este panorama.

La liebre de la PatagoniaApunta Joaquín Rodríguez en una de las aportaciones al informe (El horizonte digital de las revistas culturales) que los problemas de las revistas culturales son básicamente  tres: las ventas no crecen, los antiguos lectores nos abandonan y no acabamos de encontrar a sus sustitutos generacionales (¿Qué leen los universitarios actuales?). Su propuesta final de elaborar nuevos artefactos culturales y digitales que conciten el interés de aquellos que comparten gustos y principios deberían de estar entre los objetivos de los actuales directores de las publicaciones. Ejemplos como Orsai, nadie en el medio de Hernán Casciari o Panenka el fútbol que se lee parece que señalen en esa dirección. La anunciada disminución de las subvenciones a las revistas por parte de los responsables culturales del nuevo Gobierno no harán sino convertir estos consejos en camino obligado para las revistas supervivientes. Pongámonos las pilas pues en este sentido y salgamos a la caza de nuevos lectores, gente con la que compartamos gustos y principios y aprovechemos las ventajas que ofrecen las redes de comunicación para ello. Al fin y al cabo, como indica Claude Lanzmann en La liebre de la Patagonia a propósito de Les Temps modernesuna revista pertenece a sus lectores tanto como a quiénes la hacen.

Alfonso Moreira

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