El desarrollo del Plan Especial de Ordenación de la manzana comprendida entre las calles Quart-Gran Vía Fernando el Católico-Paseo de la Pechina-Beato Gaspar Bono tiene especial interés por causas diversas:
En primer lugar, se trata de una operación con un elevado componente especulativo: la sustitución de edificios educativos de ordenes religiosas privadas por densas promociones inmobiliarias, generando a la orden correspondiente un lucro más que respetable sin que ello merme los beneficios obtenibles por la promoción inmobiliaria privada. El de los Dominicos en la Gran Vía Marqués del Turia o de las Teresianas en Cirilo Amorós son casos similares. read more »
Hace unos años, en una visita turística a un campamento zapatista de Michoacán, durante un paseo por un lago cercano, me topé con un chico que, sentado frente a la orilla, parecía amargarse un artefacto en su entrepierna, como si estuviese a punto de reventarse los testículos con una bomba casera. Preocupado, me acerqué para evitar que lo hiciera. Descubrí entonces que solo escondía un bote de coca-cola entre sus gónadas. Se había separado del grupo insurgente para bebérselo, a sabiendas de que, en aquella atmósfera tan revolucionaria, el refresco del enemigo no sería bien recibido. “No diré nada, soy adicto”, le confesé para que confiase en que no desvelaría su secreto al politburó zapatista. Agradecido, me ofreció un trago, que bebí con fruición.
Portada del número 2 de Panenka
Con el fútbol en los círculos culturales pasa algo parecido. En según qué ambientes, mostrar interés por el único deporte colectivo que se juega con los pies suele traer consigo la consabida cantinela de que es el opio del pueblo, de que atrofia el cerebro o de que con el dinero que ganan veintidós tíos pegándole a un balón se podría pagar el sistema público de electricidad de toda el África subsahariana. Vale, vale, vale, soy culpable, tanto de mi pasión por el fútbol como de mi adicción a la coca-cola. Desde pequeño he manifestado una extraña habilidad para retener en mi memoria absurdos datos futbolísticos que suelo compartir con gentes a las que poco o nada importa. Y si me tomo dos copas puedo narrarles la biografía del Mágico González o el escorpión de Higuita en Wembley con pasión desbordada, como si me fuese la vida en ello. Me chiflan las historias de clubes decanos, equipos fracasados, jugadores bizarros y partidos extraños, como aquel Bután-Montserrat del año 2002.
Por eso celebro la aparición de Panenka en el estrecho mercado de revistas culturales (éramos pocos y parió la burra). Se trata de una publicación mensual de más de cien páginas (¡toma ya!) donde el fútbol es la excusa para hablar, entre otros temas, de geopolítica, conflictos bélicos, historia, antropología o diversidad cultural. Sí, sí, como lo oyen. Panenka viene a cubrir un nicho de mercado (¿por qué lo llamaran nicho?) que bien pudiera parecer un oxímoron: el de un periodismo futbolístico de calidad. Abrir un ejemplar de la revista supone un goce para la sensibilidad de los que amamos el fútbol tanto como leer un buen texto que nos cuente historias, más allá de la retranca patriotera, el tufillo altisonante o la soflama testicular a la que estamos acostumbrados.
En Panenka se realiza un retrato de la sociedad a través del fútbol: 15M, post-colonialismo o Guerra Fría no son temas ajenos a la revista. Y es que, aunque muchos preferirían obviarlo, resulta limitante reflexionar sobre el mundo contemporáneo dejando de lado a su deporte más universal. Sería como escribir la receta de la paella sin poder nombrar la bachoqueta (perdón por el ejemplo). Eso es lo que hace interesante a Panenka. Claro que lo tienen complicado. Pero la vida –y sus nichos- son para los que arriesgan. A pesar de que, por lo general, los círculos culturales muestren una hostilidad hacia el fútbol y el mundo del fútbol no se relacione precisamente con alardes culturales, más allá de pareados facilones o incendiarios titulares con arengas militares. Aún así, deseamos que Panenka sepa conectar con esa inmensa minoría de lectores que sepan apreciar esta marciana publicación futbolística en la que si hablan de Sócrates puede que se estén refiriendo a aquel filósofo griego. Fútbol para leer. Aunque no lo sabíamos, os estábamos esperando.
En el sector editorial español, la “nueva y pequeña editorial independiente” debe tener un ratio de supervivencia menor que un cáncer de páncreas de estadío 4. La relativamente corta trayectoria de Numa, una editorial valenciana que publicó casi una veintena de libros entre 2000 y 2004, sin duda no es más que una de las muchas historias de terca y jovial agonía que la pasión libresca provoca en los obstinados pequeños empresarios del negocio editorial (“kamikaze” es todavía hoy -cuando la retórica voluntarista del “emprendedurismo” es hegemónica- un término más que habitual en este ámbito), que cíclicamente envían -y recogen- de las librerías cuidadas ediciones de libros en general impublicables. read more »
Tecnología n. Según la definición del diccionario Webster: ciencia industrial o aplicada. En otras palabras: el conjunto de división del trabajo/producción/industrialización y su impacto sobre nosotros y sobre la naturaleza. La tecnología es la suma de las mediaciones entre nosotros y el mundo natural, y la suma de las separaciones que median entre cada uno de nosotros y el otro; toda la explotación y toxicidad necesaria para producir y reproducir el escenario de hiperalienación en el que languidecemos. Es la textura y la forma de la dominación en cualquier contexto de jerarquía y comercialización.
Acabo el año con la carta en la que se nos anuncia, a todos los suscriptores, el cierre de la Revista de Libros. En ella se cita la cancelación del soporte económico a la misma por parte de la Fundación Caja Madrid. Se trata pues de otra víctima de la coyuntura económica actual que ha finiquitado las cajas de ahorros tal y como las habíamos conocido desde su fundación. Se trata de una pérdida notable en el menguante panorama editorial nacional. Durante quince años y 180 números publicados, Revista de Libros era un claro signo de normalización cultural, una versión castiza de la London Review of Books o de la New York Review of Books. Un lugar de residencia para la crítica independiente y un punto de encuentro para los lectores no especializados, aquellos a los que nos agrada leer sobre libros de ópera, poesía, Internet o teología en las sucesivas páginas de una misma publicación. En un momento en el que la división departamental de las universidades está alcanzando a la sociedad en su conjunto tenía no poco mérito este planteamiento. read more »
Las revistas plantean un mundo heterogéneo en el que el lector se descubre a sí mismo explorando facetas que no admitirá en público. Cada revista crea una geografía que transforma la realidad en experiencias iniciáticas. Cada título propone unos contenidos y se articula siguiendo los designios que un colectivo a veces tenía previstos. Y siempre sucede lo mismo. Se titubea en los primeros fascículos porque es necesario contar más de lo preciso, porque el equilibrio nace de la eclosión de mensajes, de la impertinencia de saber de antemano qué querrá el lector. Con el tiempo y tras el detenido análisis de la situación –que conlleva la necesaria asunción de culpas, la propensión a decir tacos y la determinación del enemigo (calibrando los límites de sus fuerzas)–, la revista encuentra un horizonte con una perspectiva, que podrá mudar o no, pero que servirá para alcanzar unos objetivos. Los lectores, muchas veces imbuidos en el mismo proceso sin ser conscientes de ello, vamos descubriendo poco a poco cuál va a ser la trayectoria de la publicación. Es evidente que todos aprendemos tras los errores asumidos. El que hace no sopesa, por mucho que quiera, ni los efectos colaterales ni el éxito que puede alcanzar. Lo que pareció un error en un momento dado puede ser un acierto pasados los años. El que lee no ve los condicionantes de la rebotica. Disfruta de sus contenidos o se siente agredido. La lectura de revistas es muy sufrida en un país poco dado a asumir la idea de pertenencia a un colectivo. read more »
Calcule que va ser vora 2007, abans de traspassar José Saramago, que els portuguesos promogueren una enquesta en què es preguntava sobre la conveniència o no de muntar una mena de confederació ibèrica. Recorde que els nostres veïns, que sempre estan elaborant discursos al voltant del que significa la lusofonia, van considerar-hi que es tractava d’una idea excel·lent, i més del cinquanta per cent va votar-ne a favor. La notícia no va sorprendre a Saramago. Ell va defendre el conreu de la diferència com a essència de l’agermanament. Quanta més diversitat, millor lliga. Potser és una qüestió de maduresa, de comprendre que no podem establir uns criteris homogenis que eliminen les varietats. La defensa de la biodiversitat és un factor necessari que haurà de reconduir el discurs. Saramago vivia l’exili a Lanzarote, lluny de la terra que tant s’estimava. Amb una passió desmesurada, havia argumentat que una confederació ibèrica era una eixida natural perquè tots convisquérem en pau. No s’enganyeu; no estava disposat a perdre ni la llengua ni la cultura. Calia conservar-hi el patrimoni propi per poder estimar els altres. No recorde que es plantejara una iniciativa semblant –la de promoure una enquesta sobre la creació d’una confederació ibèrica– al regne d’Espanya, tot i que amb el menyspreu generalitzat amb què s’hi tracta allò que prové de Portugal, no m’estranyaria que poca gent n’estiguera a favor de la proposta. De contraris en trobaríeu un fum. Què li anem a fer! read more »
Mantener una revista con vida en el siglo XXI nos parece una tarea titánica. Que la revista hunda sus orígenes en una fecha tan lejana como 1926 convierte directamente en héroes a los encargados a las labores editoriales. Este es el caso de Litoral, Revista de Poesía Arte y Pensamiento, una de esas cabeceras por las que sentimos debilidad en Números Sueltos. La revista Litoral de Málaga es la tercera reencarnación de la cabecera, fundada en los años 20 por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre que la convirtieron en una de las revistas de referencia de la generación llamada del 27 con colaboradores como Cernuda, Bergamín, Guillén o Larrea. read more »
Por mucho que quiera Andrés Trapiello, Nueva Cultura no fue ni una revista orgánica del PCE, ni en exclusiva estalinista. Esto no quiere decir que niegue una evidencia: muchos de sus colaboradores militaban o eran afines a este partido político. Para entender la génesis y desarrollo de esta publicación es necesario tomar en consideración los testimonios que se han conservado. Que Josep Renau militó en el PCE, no cabe duda alguna. Admitir esto no nos debe llevar a pensar que los colaboradores de Nueva Cultura seguían a pie juntillas los dictados del partido. read more »
En Números Sueltos nos gustan las revistas. Llevamos desde el principio de siglo recuperando cabeceras bajo la marca de Faximil Edicions Digitals y pretendemos devolver a la actualidad a publicaciones que fueron y son capitales a la hora de analizar la sociedad de la que formaban parte. Las revistas son, por definición, productos colectivos con vocación de continuidad. Desde Números Sueltos queremos emprender una defensa del trabajo comunitario llevado a cabo de manera continuada por los individuos involucrados en la confección de los números que conforman una colección. read more »